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Consejo del Estilista
Es Asesor de Imagen Personal


Por  Sonia Gomez

Imagen es cómo los demás nos ven, nuestra apariencia hacia el exterior. Cuando salimos de compras, vamos a la peluquería, compramos un maquillaje, un perfume... solemos siempre pedir asesoramiento; bien a los dependientes, bien a nuestros acompañantes. Requerimos una segunda opinión, porque estamos interesados en gustar a los demás. 

Precisamente es eso lo que hace, de manera profesional, un Asesor de Imagen (Image Consultant): ayuda a desarrollar una confianza en el estilo personal, con el objetivo de ser más atractivo, física y empáticamente, hacia el resto de personas.

Esto genera, automáticamente, una gran seguridad.

Hoy en día, son muchas las personas que se ponen en manos de un Asesor de Imagen, bien para diseñar un plan de acción con unos objetivos de imagen integral, o bien para determinados acontecimientos puntuales: una conferencia, un acto social, la búsqueda de trabajo, un nuevo 
cargo, etc.

El asesor de Imagen Personal puede trabajar para clientes particulares o bien para colectivos, empresas, instituciones, etc.

Su trabajo tiene como finalidad potenciar y armonizar la Imagen Personal de un individuo o colectivo, y de su entorno. Por tanto, asesora sobre aspectos de la imagen externa, la expresión, actitudes y aptitudes del mismo. El objetivo es conseguir que el cliente (persona o empresa), transmita aquellas cualidades que desea proyectar.

Una definición muy similar se da en el ámbito educativo para describir las competencias en Asesoría de Imagen Personal. Un Asesor de Imagen se forma para aconsejar sobre aspectos del embellecimiento personal, del estilo y la línea de vestir, del protocolo y habilidades sociales o del comportamiento en actos públicos, comunicación ante audiencias, etc.

Para conseguir todo esto, se utilizan una serie de técnicas de la estética, peluquería, protocolo, vestuario, comunicación verbal y expresión corporal. El profesional ha de conocer todos estos elementos de forma global para poder ofrecer un servicio integral a los clientes, siempre contando con el soporte de especialistas que colaboran técnicamente en el proceso: estilistas, peluqueros, maquilladores, logopedas, dietistas, etc.

El proceso es minucioso y consta de tres fases muy destacadas. El Asesor de Imagen ha de analizar primero la personalidad del cliente, su estilo de vida y ambiciones. Una vez conoce toda su realidad, le ha de ayudar a desarrollar un estilo propio, adecuado a los objetivos que se quieren conseguir. Cuando la estrategia ya está diseñada, el asesor, con la ayuda de todos los profesionales necesarios, procede a llevar a la práctica la transformación personal, confiriendo en su cliente seguridad y auto confianza con la nueva imagen.

 


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